Todo lo que haces en Internet deja rastro: cosas que en teoría NO deberías publicar
by granadaempresarial.com

Cualquier cosa que digas o hagas podrá ser utilizada, más adelante, en tu contra. Suena un poco duro, pero esencialmente es así. Y es un aspecto que, como profesionales, debemos tener siempre en cuenta.
Las redes sociales nos brindan decenas de oportunidades todos los días para expresar lo que pensamos y para comunicar lo que hacemos. Y esa es una gran noticia. Como hemos dicho muchas veces, es la mejor manera de promocionar nuestra actividad. El problema es que muchos profesionales olvidan que no todo lo que están publicando va a ser interpretado en clave positiva.
Rastreo previo a la contratación
De manera cada vez más frecuente, las empresas rastrean la información en Internet antes de contratar a un empleado, o de encargar a alguien un proyecto. Y muchas veces se fijan en los aspectos “negativos” para descartar candidatos. Los ejemplos más típicos: comentarios ofensivos, un vídeo o una fotografía que consideran poco apropiados, opiniones críticas con clientes y empresas, revelación de información confidencial, etc.
Conclusión: lo que dices, lo que comentas, lo que publicas acabará llegando a “oídos” de la empresa que está pensando en contratar tus servicios. Cuando ese cliente potencial busque referencias en Internet, encontrará tus proyectos anteriores, tu blog y tu portfolio, pero también tus comentarios de Twitter, tus opiniones en un foro, las fotos que tú o un amigo tuyo ha publicado en Facebook, etc.
Puede que la empresa no considere relevante esa información. Pero también es muy posible que sí la tenga en cuenta, tal y como vamos a comprobar a continuación.
Cosas que en teoría no te conviene publicar
Según un estudio encargado por CareerBuilder, y basado en más de 2600 encuestas a directivos estadounidenses de recursos humanos, el 45% de los profesionales de selección de personal rastrean las redes sociales para seleccionar a sus empleados. El año pasado, esta cifra no superaba el 22%, por lo que el incremento ha sido más que notable.
Pero lo más sorprendente de todo es que el 35% de estos profesionales de recursos humanos encontraron información en esas redes sociales que les empujó a descartar al candidato…
Las redes más rastreadas fueron, por este orden: Facebook, Linkedin, Myspace, los blogs y Twitter. Y estas son las principales causas por las que los aspirantes fueron rechazados (y que en teoría deberías evitar):
1. Publicar información y fotografías “poco apropiadas”
2. Publicar contenidos relacionados con el consumo de alcohol (supongo que enormes borracheras) y otras drogas
3. Hablar mal de las empresas, de compañeros de trabajo anteriores o de clientes
4. Mostrar una capacidad de comunicación y expresión pobre
5. Realizar comentarios ofensivos o discriminatorios
6. Mentir sobre lo que han hecho: los estudios, la experiencia, etc.
7. Desvelar información confidencial sobre sus anteriores trabajos o proyectos
Después de ver esta lista, surge una pregunta: ¿Qué es apropiado y qué no lo es? Supongo que la única respuesta posible, en este caso, es la siguiente: es apropiado lo que RRHH (o en su caso el cliente) considera que es apropiado…
Un mundo transparente
En realidad, sucede algo parecido también fuera de Internet: si hablas mal de un cliente, es fácil que ese cliente llegue a enterarse. La diferencia es que las redes sociales han multiplicado el alcance de los mensajes, y que los buscadores permiten rastrear la información generada incluso varios años atrás.
En resumen: vivimos en un mundo transparente. La información fluye, y todo se sabe. No se trata de que te muerdas la lengua, ni de que te apliques una férrea auto-censura. Simplemente, debes ser consciente de que lo que dices y haces en Internet deja rastro. Y siempre puede haber alguien que, con o sin razón, te pida cuentas por ello.
Puedes consultar el artículo La web como escaparate profesional, publicado por Enrique Dans.
Vía:
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